jueves, 19 de abril de 2012

SULTÁN Y EL OJO DE LONDRES.POR MARTA


Erase una vez un gato llamado Sultán que se fue de viaje a Londres. Era un gato que le gustaba mucho viajar y hacer inolvidables aventuras. Por eso decidió realizar otra aventura e irse al Ojo de Londres. Cuando llegó, miró hacía arriba y se quedo alucinado, porque el Ojo de Londres es más grande de lo que él pensaba. Sultán compró una entrada, pero pensó, que le podía dar miedo estar a esa altura. Pero él, como un valiente, se metió en la cabina junto a un perro y un hámster. La noria empezó a dar vueltas y a Sultán no le gustaba. Cuando había dado unas tres vueltas sonó un crujido y la noria se paró estando Sultán arriba. Sultán nervioso y pensando que le iba a faltar el aire pidió ayuda pero no le contesto nadie. Sultán se dirigió al perro y al hámster y dijo: ¿tenéis miedo? Y el perro le contestó: no, ya me ha ocurrido esto en dos ascensores. A los veinte minutos volvió a funcionar la noria y al llegar abajo los encargados les repartieron unas entradas para ir a un restaurante a cenar esa noche. Sultán aceptó inmediatamente y se fue rápidamente a comprarse un traje. Esa noche Sultán iba muy elegante y disfrutó mucho. Sultán dijo: ¡menos mal que salí de allí! Porque sino me iba a desmayar.

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